Los colectores de polvo son equipos clave para garantizar aire puro, logrando una purificación eficiente a través de múltiples mecanismos precisos. Su principio de funcionamiento se basa en colisión inercial, intercepción por difusión y adsorción electrostática, entre otros. Las partículas grandes de polvo se retienen debido al impacto inercial sobre el material filtrante, mientras que las partículas finas son capturadas por las fibras del material filtrante mediante movimiento aleatorio. Algunos materiales filtrantes también mejoran la adsorción mediante electricidad estática.